Cuando buscamos cambios duraderos, el lenguaje interno y la intención son claves. Despiertas el sábado por la mañana pensando «Uufff!, TENGO QUE ir al gimnasio». En realidad, no “TIENES QUE”, es una elección.

A menos que alguien te ate, te suba al baúl de un auto y te lleve al gimnasio a la fuerza, el acto de ir (o hacer cualquier cosa) es una elección que puedes hacer o ELIGES no hacer.

A esto le llamamos usar un lenguaje Proactivo frente a uno Reactivo. El lenguaje Proactivo es el lenguaje del potencial y las posibilidades, mientras que el Lenguaje Reactivo, o lenguaje de obstáculos, es el lenguaje de límites, imposibilidades y desesperanza.

Tomando el caso del deporte, algunos ejemplos del lenguaje reactivo podría ser, es doloroso, difícil, caro, no tengo suficiente tiempo, etc. Sin embargo, podemos reformular nuestro diálogo interno y tener un efecto profundo en nuestros paradigmas, cambiando por respuestas proactivas.  

Presta atención a tu lenguaje

En lugar de pensar o decir «tengo que»… corrígete diciendo «elijo» o «tengo la oportunidad de». Elige frases como «Voy a tener un gran entrenamiento hoy», «Voy a dar el 100% de mí», «Estoy preparado y motivado para hacer lo que sea necesario para que este proyecto sea un éxito».

En resumen, ser intencional y consciente de nuestro diálogo interno es una herramienta valiosa para cultivar un cambio duradero. Transformar pensamientos reactivos en afirmaciones proactivas no solo afecta nuestras elecciones inmediatas, sino que también contribuye a la reescritura de paradigmas más amplios en nuestras vidas. Adoptar este enfoque no solo impulsa el éxito en metas específicas, sino que también sienta las bases para un cambio transformador en la mentalidad y el bienestar general.

No cometas el error de dejar que la simplicidad de esta técnica sea indicativa de su enorme poder para cambiar tus paradigmas y tu vida.

Para hacer cambios conductuales duraderos y realmente lograr que tus planes perduren, también debes:

  • Aprender todo lo que puedas sobre tu objetivo
  • Enfocarte en tu círculo de influencia
  • Superar los contratiempos

Este es el tercer artículo de la serie sobre cumplir nuestros propósitos, aquí puedes encontrar los artículos anteriores: Haz que tus propósitos perduren y Estar abierto al cambio.

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